viernes, 12 de agosto de 2011

Quién pensó que todo iba a suceder tan rapido, hace sólo un año y medio me preguntaba quién eras, o quién debías ser, y porqué razón te cruzabas por mi vida. Créeme, mi primera impresión tuya no fue lo que había pensado. Qué se yo, pensé que serías más... ¿Cómo decirlo? ¿Abierto? Sí esa es la palabra, abierto. La primera vez que nos vimos fuiste frío, y me hizo enojar, nadie en mi vida me había mirado, hablado, o simplemente ignorado de esa manera. Pero agradezco al cielo lo que hiciste, porque si no hubieras actuado así nunca me habría preocupado por vos, preguntarme que era lo que pasaba por esa cabeza y porqué actuabas así, es lo que me hizo llegar a este momento. Me cambiaste. Pensé conocerlo todo y a todos, pero vos no eras, ni sos, alguien normal. Hace menos de 4 meses me di cuenta que eras exactamente como yo, y te comprendí. Comprendí tu soledad, tu manera de hablar, tu mirada, tu todo. Comprendí que necesitabas a alguién, alguién que te escuchara, tal cual como me pasaba a mi. ¿Y sabes?, creo que ya puedo contestar la pregunta del porqué te cruzaste por mi vida. Lo hiciste para que me diera cuenta de muchas cosas. Cosas que hacía mal y otras en las que ni siquiera sabía que existían. Me hiciste descubrirme, cada rincón de mi ser. Sentí cosas que nunca había sentido, porque pensaba que eso no era para mi, y me equivocaba. Me enseñaste a ser yo misma, a jugarmela no importara que, porque todo tenía su merito. Pero lo más importante me enseñaste a mirar siempre para delante, y olvidarme de ciertas cosas del pasado que no me hacían bien. En conclusión, me enseñaste a amar. A amarte. Y sólo quiero devolverte todo esto que me diste, y hacerte comprender lo feliz que soy contigo.
Que maravillosa es la vida, ahora que tu estas en mi mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario