A veces me gusta mirar las estrellas y imaginarme tu punto de vista de las mismas. Me imagino todo sin ruido, unicamente la musica de la noche acompañada con el suave ritmo de los grillos; sin luces, sólo la de la luna, que es más que suficiente; arriba de una piedra, que ocasionalmente mide lo mismo que vos; y el cielo despejado, iluminado por las estrellas, a tal punto que la inmensidad es incomparable. Me gusta imaginar lo que piensas, o lo que pensaría yo, lo chico que eres frente a esa inmensidad. Y después te sientes libre, libre de hacer lo que quieras, porque nadie te ve, nadie te puede decir absolutamente nada.
Cómo desearía sentirme así, poder decirte todo esto que me vuelve loca, pero al mismo tiempo me encanta. Odio esa sensación de no poder decirte nada, odio pensar constantemente en el qué dirán, en no ser correspondida; odio esta inercia constante en mi alma de contarte todo, tambien odio no hacerlo. Es como si el mundo se derrumbara si lo hiciera, sé que no es así; pero a quien engaño, nunca podré hacerlo. Es como las estrellas, quiero verlas como tú las ves, porque desde ahi todo es más claro, pero, desde aca no se distinguen; y el ruido no me deja pensar claramente. Por mi mente siempre pasa la palabra esperar. Esperar a que te animes vos primero. Pero tambien pasa la palabra ahora. Si no lo hago yo ahora, perderé mucho tiempo. Ya nose que hacer sinceramente, necesito que me guies. Necesito que esta tortura acabe, volver a ver las estrellas claramente.
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