-Ya está, no puedo más, estoy cansada de siempre lo mismo y sé que no tengo las agallas para decirle que me gusta. Lo odio, acá terminaron todos mis intentos.
-No lo niegues, te encanta, y esa sensación de que no lo puedas tener te desespera a tal punto de desearlo.
-Sí, pero ya no sé que hacer.
-Podrías elegir otro, tienes muchas posibilidades, pero tú siempre miras para el mismo lado. No sé que decirte, ¿que ya está?, ¿que tu misma dijiste que es siempre lo mismo? Lo hice la primera vez, pero no escuchaste. Tendrías que cambiar de rumbo, pero no quieres.
-No puedo. Lo haría, pero por poco tiempo, sólo con escuchar su voz y mirarlo a los ojos..., cambiaría de parecer. Nos complementamos, no sé que tiene, pero tiene eso que me falta, que deseo. Él me hace bien, todo lo malo que había en mí desapareció luego de conocerlo. Yo sé que es él, tiene que serlo. Ya me equivoqué muchas veces, pero, déjame intentarlo que esta vez estoy segura de que él es lo que necesito.
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